Yo soy un lobo enorme y cruel con los que osan penetrar en mis dominios sin permiso sin estrecharnos como amigos
Antes conduje manadas jaurías enteras destruyendo todo lo que encontraba a mi paso como vikingo secuestrando hembras saqueando aldeas enfrentando a los mejores enemigos en refriegas que se prolongaban hasta el atardecer cuando perecían en mis manos y su sangre era ya parte de la mía en jaurías
Pero me enamoré de un amor imposible que me hizo feliz en las madrugadas curando mis heridas los golpes de la vida Y recorrimos presurosos dichosos todos los bosques que se tiñen de blanco en invierno
Los camaradas envidiaban mi suerte la alegría de respirar la vida en cada instante enfrentando a todo aquel que se atravesaba en mi camino para salir siempre airoso alimentándome de los enemigos Sin embargo un día ella me faltó abandonándome cuando necesitaba que restañe mis heridas y las muchas penas que atravesaban mi vida en ese instante de no creer lo que está sucediendo negando la verdad vestida de muerte en este invierno
Y por más que recorrí mil caminos hasta hacer llagas el cuerpo no la encontré en los senderos ciertos
Ahora ya no conduzco manadas ni jaurías Lo único en lo que mis camaradas me obedecen es en aullar a la distante Luna con los lastimeros cantos que alguien les enseñó a soltar a derramar por la vida porque mirando de frente a la Luna no olvidaremos a quien alguna vez nos amó.